EL MANDO.

EL MANDO EN LAS PLANTILLAS DE LAS POLICÍAS LOCALES

El Mando, como responsable de una Unidad, ha de tomar decisiones para guiar las acciones de sus subordinados, dictar Normas o Instrucciones y obligar a que se cumplan con la finalidad de conseguir unos fines a través de un proceso eficiente de actividades y mediante el apoyo de personas suficientemente cualificadas. El Mando ha de tener claro cuál es su papel como tal, y es por ello por lo que toda su actividad debe estar regida por el siguiente principio: “Trabajar con un Equipo de personas, para lograr los Objetivos de la Plantilla”.

La gestión del Mando ha de interponerse desde dos aspectos principales:

- Funciones y Actividades del Mando: lo que el Mando hace.
– Habilidades del Mando: cómo desempeña el Mando sus funciones.

El Mando tiene que procurar mejorar continuamente, a través de la aportación de nuevas ideas, nuevos proyectos, y éstas/os han de provenir cada vez más de aquellos colectivos de la Plantilla que están más cerca de los procesos internos y de los ciudadanos, ya que serán de gran valor para hacer frente a los grandes y rápidos cambios y darán la necesaria competitividad del Cuerpo Policial.

Esta necesidad representa un cambio profundo de aptitudes y actitudes de los Policías, ya que sus mentes y su capacidad creativa han de sufrir una gran transformación para que todos participen en la consecución de los Objetivos de la Plantilla, que en definitiva son sus Objetivos.

Hoy día el RESULTADO del trabajador se comienza a medir por tres indicadores interrelacionados entre sí:

1.- La satisfacción del Policía respecto del trabajo que realiza, es la inductora de los otros dos indicadores, y suele estar influenciada por los siguientes elementos:

- Participación en la toma de decisiones.
– Reconocimiento por el trabajo bien hecho.
– Información sobre la Jefatura y sus Objetivos.
– Posibilidad de iniciativa y creatividad.
– Apoyo de sus Jefes o superiores.
– Satisfacción y orgullo por el Cuerpo, por la Jefatura a la que pertenece.

La consecución de esta satisfacción es una de las tareas esenciales que el Mando asume al aceptar la responsabilidad de su Equipo de Trabajo ya que, siguiendo el ciclo anteriormente expuesto, influiría finalmente en los resultados, que serán el índice cuantitativo con que la Plantilla valorará la eficacia de su gestión como tal.

2.- La retención de los Policías con proyección de futuro adquiere una mayor importancia para la Plantilla, ya que cada vez es necesario invertir más en ellos, pues una salida representa una pérdida de capital invertido convertido en activo humano. Esta retención se convierte además en lealtad a largo plazo, lo cual implica el mantenimiento y supervivencia de los valores de la organización.

3.- La productividad de los Policías es un indicador para conocer el resultado de las innovaciones realizadas, del incremento de las capacidades de los Funcionarios y de la moral de éstos.

La medición periódica de estos tres indicadores facilitará información de cómo y por qué la Plantilla avanza o retrocede en sus resultados, y tomar las medidas correctoras para mejorar aquellos indicadores que han sufrido un retroceso.

Pero esta visión global de la Jefatura de Policía Local, esta forma de actuar, que ha de estar apoyada por la propia Corporación, ha de llegar a la sensibilidad de todos los niveles de organización, y es el Mando como persona responsable directa de su Grupo de Trabajo, quien tiene que inducir a ello, para lo cual ha de llevar a cabo el desempeño de sus funciones haciendo uso de las habilidades necesarias que ha de tener como Mando.

HABILIDADES DE UN MANDO EFICIENTE.

La actividad del Mando debe estar regida por el principio de “trabajar con un Equipo de personas -las personas son necesarias-, para lograr los Objetivos de la Plantilla”, quedando patente, pues, la importancia y necesidad de los Policías en todos y cada uno de los procesos que se lleven a cabo.

Las habilidades de un Mando, para ser eficiente, han de estar siempre encaminadas a:

1.- Añadir valor a los recursos de la Plantilla, administrando éstos de forma que los resultados obtenidos se maximicen. No tendría mérito obtener resultados empleando los recursos necesarios; por el contrario, el desafío del Mando está en administrar los recursos que tiene de forma que maximice los resultados.

Para ello ha de tener capacidad de planificar, organizar, conducir y controlar todas las actividades que se realizan para alcanzar los Objetivos previstos, con la mayor eficacia posible y con el máximo aprovechamiento de los recursos disponibles.

2.- Actuar como dirigente, determinando cómo y dónde actuar, consiguiendo que su Equipo de colaboradores le siga. Para el logro de este propósito puede recurrir a su autoridad, a la participación, a la motivación, etc., en función de la actitud que considere más conveniente en cada momento y situación.

El Mando con su espíritu iniciador tiene la obligación, en primer lugar, de determinar hacia dónde hay que ir, en segundo lugar cómo ir y en tercer lugar conseguir que toda la Plantilla llegue hasta allí.

3.- Hacer funcionar a los componentes de la Plantilla, por lo que ha de conocer mejor que nadie qué es lo que les hace decidirse y actuar. Ha de conocerles, saber cuales son sus inquietudes, sus prioridades, etc.

Saber cómo movilizar a todo la Plantilla hacia la consecución de los Objetivos marcados, es una habilidad imprescindible en el Mando.

4.- Constituir una Plantilla con Equipos de Trabajo, comprometiendo y cohesionando, a pesar de que la procedencia de cada Policía sea heterogénea. El Mando ha de tener capacidad para que el trabajo se lleve a cabo de una forma coordinada, y enfocada hacia unos Objetivos preestablecidos.

5.- Saber satisfacer las necesidades individuales, teniendo en cuenta que cada una de las personas que forman la Plantilla de Policía Local tienen distintas necesidades. De lo contrario se desperdiciará gran cantidad de energía, necesaria para la consecución de los Objetivos.

El conocimiento de las necesidades individuales, hará que el Mando evite la lucha de intereses entre los componentes de la Plantilla.

6.- Ser y actuar como modelo, ofreciendo constantemente, consciente o inconscientemente, ejemplos de comportamiento. Los miembros de cualquier Plantilla, manifiestan una clara tendencia a repetir o copiar los comportamientos de su Jefe.

7.- Ayudar a resolver problemas, ya que el Mando ha de ser consciente de la importancia de su actitud como soporte de su gente.

Debe ayudar a resolver los problemas en su Plantilla -no creárselos-, aunque no los resuelva él personalmente, ya que en muchas ocasiones deben ser ellos por sí solos los que encuentren las soluciones.

El Mando debe actuar como “catalizador de soluciones” ante los problemas de los componentes de su Plantilla.

8.- Provocar cierta tensión, ya que ésta es necesaria para estimular a los miembros de su Equipo y que estos den lo máximo de sí mismos. La tensión irracional o caótica ha de ser totalmente eliminada, ya que ésta perjudica la eficacia.

Pero la tensión racional es la que hace que realmente se dé todo lo que uno tiene. El Mando ha crear un cierto grado, clima de tensión en el seno de su Plantilla, para luchar contra el relajo, el conformismo, el absentismo laboral, etc.

9.- Inducir y apoyar los procesos de cambio, pero no el cambio por el cambio en sí, sino el cambio que supone una superación siempre necesaria de la situación actual. La adaptación a las nuevas exigencias de un entorno cambiante, hace que el Mando induzca esta necesidad continua dentro de su Plantilla.

10.- Actuar como enlace a la vez de como escudo, favoreciendo las relaciones de su Plantilla, con otros Funcionarios de otros Departamentos de la Corporación. El respeto, consideración y relación, de su Plantilla y de los otros Funcionarios de otros Departamentos de la Corporación, es una responsabilidad del Mando.

11.- Tener influencia con sus superiores, demostrando una expresión clara, justificada y positiva de sus opiniones, lo cual demostrará la confianza puesta en él, y que será esencial para la eficacia y apoyo de la Plantilla.

No obstante, el Mando ha de ser enormemente cuidadoso en la demostración de esta influencia, que en ningún momento pueda ser interpretada como manipulación, ya que su efecto sería totalmente negativo. El Mando que respeta y es respetado por sus superiores, tiene el respeto de los integrantes de la Plantilla.

12.- Saber capacitar y formar, creando una imagen de desarrollo profesional en su Plantilla, poniendo en manos de sus colaboradores la posibilidad de avanzar con la formación y el aprendizaje, tanto en el seno de la Plantilla como externamente.

El Mando ha de desarrollar una imagen en la que se refleje que trabajar con él es aprender. El Mando, para desarrollar con eficacia su gestión, ha de poseer las habilidades necesarias para comunicar, apoyar, liderar, solucionar problemas, tomar decisiones, delegar, formar y capacitar, tener influencia y credibilidad, tanto con sus superiores como con sus subordinados…

LAS ACTIVIDADES MÁS CARACTERÍSTICAS DEL MANDO (FUNCIONES).

Las funciones del Mando y su desarrollo han de seguir, el siguiente orden: Planificar, Organizar, Conducir y Controlar.

A. Planificar. Proyectar una acción hacia un futuro previamente deseado, arbitrando los medios necesarios para su consecución. Se han de seleccionar los Objetivos, determinar las estrategias o formas de llevarlas a cabo, así como las líneas de acción. Consiste en determinar qué debe hacerse. La planificación es el primer paso del ciclo del Mando.

La Planificación ha de cumplir los siguientes requisitos:

a) Los Objetivos han de ser factibles.
b) Se ha de disponer de las capacidades necesarias.
c) Ha de existir un alto grado de motivación hacia la consecución de Objetivos.
d) Ha de existir participación, coherencia, estabilidad y continuidad en la toma de decisiones.

La planificación en el Mando ha de ser un proceso continuo, lo cual implica una revisión continua, de los procesos que lleva a cabo su Equipo, que se traducirá en una mejora continua. Por ello, una planificación eficaz requiere un análisis y evaluación muy detenida de la situación actual.

Finalmente, la planificación se completará con los criterios y normas para medir los resultados, la organización interna y los medios necesarios para el cumplimiento de los objetivos, la normalización de los métodos de trabajo y los procedimientos.

B. Organizar. Distribuir y asignar los medios de que se dispone para la consecución de los Objetivos marcados, a través de las acciones definidas en la planificación. Implica crear unas reglas de organización, concebida ésta como el instrumento que tiene como finalidad coordinar recursos y las distintas formas de actuación de manera que se puedan lograr los objetivos con la máxima eficiencia.

La función de organización del Mando implica:

- Definir la estructura de la Plantilla, tomando como punto de partida sus componentes.
– Definir las tareas y responsabilidades de cada miembro dentro de la Plantilla.
– Definir los vínculos y líneas de información dentro de la Plantilla.

C. Conducir. Consiste en la acción de llevar a cabo lo que se ha planteado. Llegado este punto del ciclo de Mando ya se habrán establecido claramente la planificación y organización de la Plantilla.

Aquí es donde realmente ha de comenzarse a aplicar y demostrar sus habilidades como Mando. Para ello ha de comunicar sus expectativas a todos los miembros de la Plantilla, hablándoles individualmente y/o en grupos, expresándoles sus metas, sus Objetivos.

Es el momento también de escuchar, de solventar problemas, de instruir y de formar, pero también de poner en practica esa normativa diseñada en la fase anterior, en la que se garantice una comunicación efectiva, que servirá de base a esta función de conducción, que ha de ser continua, ya que se conseguirá tan sólo si se sabe y conoce lo que pasa dentro de la Plantilla.

La conducción traerá consigo solucionar problemas, afrontar cambios, influir y motivar, estimular la creatividad, resolver conflictos, tomar decisiones, etc. Pero sobre todo el Mando ha de poseer las habilidades necesarias.

D. Controlar (con carácter de seguimiento). Consiste en la verificación del grado de cumplimiento de los objetivos marcados. Esto tiene como significado la supervisión del avance hacia los Objetivos.

El concepto control, a veces tiene o se le pretende dar un significado peyorativo, pero aquí su objetivo marca claramente su carácter de seguimiento, ya que todos los que forman la Plantilla necesitan conocer los resultados, lo que dará oportunidad a aplicar las medidas correctoras oportunas.

El Mando ha de determinar las actividades y resultados que realmente necesitan ser controladas, así como los sistemas que se requieren y que previamente habrá diseñado en las Fases de Planificación. La evaluación de los resultados, su periodicidad y la comparación con los Objetivos, indicarán el rendimiento obtenido de acuerdo con lo esperado.

Esta información así obtenida nunca ha de ser exclusiva del Mando, por lo que han de diseñarse los cauces de comunicación con todos los miembros de la Plantilla, estableciéndose los medios correctores conjuntamente. Pero es el Mando, dentro de sus responsabilidades como tal, el que debe aportar las ayudas, individuales y de grupo, necesarias para corregir las desviaciones producidas.

PECULIARIDADES DEL MANDO.

Aunque la responsabilidad debe ser una cualidad y estilo de comportamiento de todo Policía, hay algunas diferencias esenciales o características complementarias, que han de estar presentes en el Mando, como son:

- Dirigir a otros requiere un conocimiento de las Técnicas de Mando. Los Mandos eficientes han de incrementar constantemente su formación y experiencia en las Técnicas de Mando; MÁS FORMACIÓN, MÁS PROFESIONAL.

- El Mando ha de trabajar con un Equipo de Colaboradores, por lo que ha de ser una persona sociable. Su posición dentro de la Plantilla le obliga a relacionarse en tres niveles: sus subordinados, otros Mandos de la Plantilla -Mandos intermedios- y sus superiores, y con todos ellos ha de tener una armonía que le permita una interacción fluida.

- Un Mando, dentro del ejercicio de sus funciones, ha de asumir riesgos calculados. Esto le obliga a tomar decisiones, que en muchas ocasiones ha de adoptar sin tener toda la información necesaria, lo cual implica aptitud y pericia, ha de tener recursos suficientes.

- El Mando no ha de caer en la tentación de realizar su trabajo en exclusiva, pues su papel es el de ayudar a los demás a realizar su trabajo, por lo que es fundamental la delegación de competencias.

ESTILOS DE MANDO.

La elección de un estilo de Mando va a depender entre otros aspectos de su actitud, es decir, de su forma de pensar, sentir y comportarse ante una determinada situación. Todo Mando líder debe estar al tanto de sus propias actitudes y ser sensible a la actitud de sus empleados, con respecto a la Plantilla y a sí mismo. Debe estar atento a la forma en que las actitudes se materializan a través de palabras o comportamientos. Debe tener en cuenta que existen liderazgos productivos e improductivos.

- Patrones de liderazgo productivo:

a) Mando Líder-Jefe. Este tipo de Mando despierta sentimientos ambiguos. Por un lado irrita su fuerza y dominio. Por otro lado, se admira su talento. En general lleva a su gente a ritmo forzado, y realiza su labor orientándola hacia las tareas. Escucha las sugerencias de sus subordinados sólo cuando son evidentes, dejando de lado los aspectos no relacionados directamente con el trabajo. Suele ser considerado y generoso.

b) Mando Líder-Colaborador. Practica la consulta, participación y delegación, pero deja de lado las relaciones humanas. Interactúa con sus empleados influyéndose mutuamente. Existe una buena comunicación, y los conflictos se resuelven en lo posible buscando puntos intermedios.

- Patrones de liderazgo improductivo:

a) Mando dominante. Abusa de su autoridad y poder, y considera a su gente simples sirvientes. Todo Mando debe recordar que actuar con firmeza es diferente a hacerlo con arrogancia. Ante este tipo de Mandos, los Policías desarrollarán siempre ingeniosas formas de sabotaje.

b) Mando Pseudo-Democrático. Se encuentra en el extremo opuesto. Es excesivamente familiar y trata de crear un grupo en el cual todos sean felices. Se rechazan ideas o críticas novedosas. Estos extremos conducen a un aumento de la popularidad del Mando y a la no realización de la/s tarea/s. Es en definitiva un demagogo.

c) Mando acomodaticio. Evita que haya problemas, pero no produce nada. Sus acciones están gobernadas por el deseo de satisfacer a sus superiores y el deseo de no desagradar a sus subordinados. Su talento consiste en no molestar. Suelen sortear las divergencias en pos de la supervivencia.

d) Mando paternalista. Su interacción con los empleados es a veces amigable y a veces condescendiente. A este tipo de actitud los subordinados presentan resistencia, dado que les obliga a comportarse de forma servil.

e) Mando burocrático. A medida que una organización aumenta de tamaño aumentan las normas y regulaciones, y la inercia de esta acaba con las posibilidades de renovación. En estos casos, algunos adoptan un estilo burocrático, manteniendo una resistencia a innovaciones y cambios. Ante esto los subordinados se transforman en apáticos.

EL PAPEL MOTIVADOR DEL MANDO.

Se podría entender por motivación, el objetivo final del Mando para con la Plantilla en lo que a consecución de resultados se refiere, pero para ello el Mando ha de sacar el máximo provecho de los recursos técnicos y humanos que se le asignan. Esto se traduce en sacar el máximo rendimiento de los medios materiales y hacer productivas las fuerzas y capacidades de los miembros de su Plantilla.

No es una excepción encontrar Mandos que muestran una clara “insensibilidad” por las personas a las que dirigen, detectándose causas como:

- Tratando las cuestiones de su personal sin meditar las consecuencias.
– Mostrando un desconocimiento total de las necesidades de su personal.
– Mostrando una total falta de habilidad y tacto en las relaciones personales.
– Desconociendo los mecanismos que influyen en el comportamiento de las personas…
– Mostrando una total dejadez en cuanto a su propia Formación.

Estas son causas del fracaso del Mando, ya que no le dedica el tiempo suficiente a atender las demandas de sus Policías, a resolver los problemas de la Plantilla, a escuchar sus sugerencias e ideas, a fomentar la participación, etc; en definitiva a aplicar a los componentes de la Plantilla aquellos elementos que hace que éstos se sientan bien y satisfechos, en definitiva que se encuentren motivados, reconocidos en su trabajo, con lo que se encontrarán comprometidos en las actividades y tareas que se desarrollan.

No hay que confundir motivación con manipulación, pues mientras la primera se consigue con pleno conocimiento de las personas y es a largo plazo, la segunda utiliza trucos ocultos y es a corto plazo.

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