Un juez absuelve a un conductor bebido por considerar ilegales los controles

Un conductor de Granada que se enfrentaba a una pena de hasta tres años de cárcel por conducir bajo los efectos del alcohol, como lo demostró un control realizado con un etilómetro homologado, ha sido absuelto finalmente por el juez que ha considerado esta prueba como ilegal. control-alcoholemia

Manuel Piñar Díaz, titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Granada, argumenta en la sentencia que con los controles de tráfico se vulnera el principio de igualdad, ya que no es igualmente tratado por las fuerzas de seguridad el conductor que bebe alcohol que el que consume otras drogas.

El juez considera, por tanto que, mientras el conducto bebido se ve “acosado y sometido a una inquina persecutoria” por la policía mediante “obsesivos” controles de alcoholemia, aquel que ha consumido otra sustancia estupefaciente “ni tan siquiera es molestado”. “Eso es una realidad a la que no se puede permanecer indiferente, pues la basede igualdad (de la justicia) está siendo fulminada”, advierte el magistrado en su sentencia.

Piñar Díaz opina que la vulneración de ese derecho “conlleva la nulidad de la prueba de alcoholemia como soporte de una condena”. Mientras tanto, prosigue el magistrado, multitud de drogadictos “pueden inundar nuestras vías con la seguridad de no ser detectados”, por dejadez o simplemente porque es muy fácil detectar el alcohol con una mera espiración de aire a un aparato y muy difícil o costoso detectar el consumo de otras sustancias.

Es más, considera también que, “amén de la desigualdad del trato de por sí relevante”, esa actitud fomenta el consumo de drogas y demás sustancias, por lo que ve necesario exigir que cuando a una persona se le intercepte para hacerle una prueba de alcoholemia, se le practique también otro tipo de control sobre droga. El Fiscal pedía para el acusado tres años de cárcel, entre otras penas.

2 comentarios

  1. He de señalar que esta sentencia no tiene ningún fundamento jurídico y que sé de buena tinta que obedece a cuestiones personales entre dicho juez y la jefatura de policía que realizó dicho control.
    Al final la justicia resolvió, tras el recurso planteado contra dicha sentencia, que el presunto autor era culpable de un delito contra la seguridad vial y al juez se le dió un pequeño tirón de orejas.

  2. Vulnera el principio de igualdad. Lo mismo sucede con los controles aeropuertarios que realizan al llegar a una ciudad. ¿Por qué? Pues porque con pura arbitrariedad y siguiendo el único criterio de un esterotipo racista y/o clasista (aplicado por personas que no pasaron de la secundaria: los agentes de policía) detiene y “cachean” a inmigrantes y personas de apariencia humilde mientras dejan pasar, hasta con amabilidad, a los “pudientes” y aparentemente decentes, “los encorbatados”.

    Supongo que nadie se queja por que los “poderosos”, los que tienen la fuerza para llevar la ley a un parlamento o un Tribunal Supremo o Contistucional pertenecen al grupo de “los encorbatados”, los que no sufren el abuso

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